El triunfalismo de la Comisión Europea es para los ciudadanos tan injustificado como ofensivo

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Ignorar los daños causados por la crisis en las clases medias y trabajadoras es inadmisible

La Unión General de Trabajadores considera inaceptable la exhibición de autocomplacencia realizada ayer por la Comisión Europea al cumplirse diez años del comienzo de la crisis económica que ha transformado la vida de los ciudadanos y ciudadanas europeos y que ha afectado gravemente el proyecto comunitario. Centrarse exclusivamente, como hace la Comisión Europea, en la progresión de los aspectos macroeconómicos y regulatorios, ignorando la situación de desempleo, precariedad, empobrecimiento colectivo, desregulación laboral, debilitamiento de las prestaciones y servicios del modelo social europeo, degradación de la calidad democrática y de la confianza en las instituciones, o la radicalización social creciente en algunos países de la UE, resulta inadmisible, injustificado y ofensivo para la ciudadanía europea.

Es especialmente significativo que la Comisión Europea, promotora y ejecutora de unas políticas de austeridad que han recaído esencialmente sobre las espaldas de los ciudadanos y ciudadanas europeos -provocando, entre otras cosas, el incremento de las cifras de pobreza y exclusión social, y la desaparición de capas enteras de las clases medias europeas- no hayan incorporado en su balance de esta última década un reconocimiento al daño provocado en la inmensa mayoría de la población europea que ha terminado pagando con sus recursos y su nivel de vida las fraudulentas prácticas de los sistemas bancarios, y la incapacidad de los gobernantes nacionales y europeos para controlar los mercados de capitales, o para prever y prevenir la crisis.

Esta elusión de las consecuencias sociales de sus políticas, negando su relevancia, resulta especialmente preocupante de cara a la actuación política en el corto y medio plazo. Es inaceptable que las instituciones europeas den por superada la crisis y que sus consecuencias en términos laborales y sociales dejen de tener la consideración de críticas para pasar a crónicas.

Muy al contrario, el Sindicato considera que hay que finiquitar la austeridad y las leyes de la vergüenza que trajeron bajo el brazo. Hay que cambiar devaluación salarial por subidas de salarios, pensiones y subsidios.

La austeridad y los ajustes le dieron un tajo a nuestros derechos ciudadanos y nuestros servicios públicos y su reposición debe ser una tarea política prioritaria. Hay que derogar las leyes que supeditan los intereses de las personas a los de las empresas. La salida de la crisis, o es compatible con un salario justo, unas condiciones laborales justas, y unos sistemas de protección social mayoritarios, o no será salida.